¿DE QUÉ LADO DEL BARCO ESTARÍAS?

Tu familia se encuentra en peligro por la guerra, la persecución, la hambruna o la falta de oportunidades. Las fronteras están cerradas. Te encuentras en un muelle improvisado donde se abarrotan las personas para huir en barcazas. Ahí estás tú, despidiéndote con temblor en la mano, pero... ¿despidiéndote de los que se van o despidiéndote de los que se quedan? ¿de qué lado del barco estarías?

Campo de refugiados Lesbos (Grecia)

Por Mina* (joven refugiada en Lesbos)

Todo está hecho un caos.

Hay momentos. Es como si algo te estrangulara, necesitas hablar con alguien, que alguien se dé cuenta de ti, no solo por escuchar, pero no lo hay, y quieres salir y hacer que tu espíritu encuentre un rescate.

Estoy segura de que los momentos duros son para cada persona que vive en este planeta, pero algo va mal, para mí se supone que ya debería ser suficiente.

Tengo algunos sueños, como toda chica de mi edad. Quiero hacerlos realidad, no quiero desperdiciar los días dorados de mi vida aquí. Pretendo que soy fuerte, pero no lo soy. Quiero terminar, pero tengo miedo de eso.

Este lugar convierte a la gente en algo que no son. En realidad, han perdido la esperanza. Me puedo dar cuenta completamente de esto. Hay momentos en los que prefieres rendirte.

A pesar de todo, sigo pensando en mis sueños. Cada noche.

*Nombre cambiado por razones de seguridad

#MESUBOALBARCO

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EXPLICACIÓN DEL RESULTADO

+ REALIDAD ECONÓMICA

Cuanto más dinero tengas, más facilidades tendrás de emigrar a un país diferente ya que, aunque vengas de un país con mucha pobreza, el viaje a Europa suele resultar bastante caro. Solo por cruzar los 6 kilómetros que separan la costa de Turquía de la de Lesbos (Grecia) en una lancha hinchable, los contrabandistas cobran 700€ por persona. Por eso, quienes emigran son quienes cuentan con un poco de ahorro o quienes cuentan con apoyo económico de su familia extendida o su clan. Si lo haces con tus ahorros, es probable que lo gastes todo o casi todo en el viaje. Si lo haces con apoyo económico externo, es probable que cargues con una deuda que en algún momento tendrás que devolver.

+ REALIDAD FAMILIAR

Si tienes hijos, ya sea uno solo o cinco o diez, buscarás el mejor futuro para ellos. Si las oportunidades en tu lugar de origen son escasas y el futuro pinta negro, harás lo posible por encontrar el contexto ideal para que tus hijos tengas una oportunidad mayor ante la vida, aunque eso signifique abandonar el lugar que te vio nacer.

+ FAMILIARES EN OTROS PAÍSES

Tener familiares que viven en otros países de mayor estabilidad puede ser un seguro de vida. Si la relación familiar es muy cercana (esposo o esposa, hijo o hija, hermano o hermana, padre o madre…), incluso puede facilitar mucho el proceso de solicitud de asilo, aunque aun así no siempre es una garantía. Además, ya tienes un lugar al que dirigirte e incluso en el que poder vivir hasta que encuentres una fuente de ingresos.

+ APOYO DE LA FAMILIA EXTENDIDA

Es probable que tú y tu familia no tengáis el dinero suficiente para emprender el viaje a otro lugar y poder costear los gastos básicos hasta encontrar una fuente de ingresos. Aquí entra en juego la capacidad económica de tu familia extendida (o incluso del clan en algunos lugares) y, por supuesto, su voluntad de apoyaros, aunque sea en forma de préstamo. Si te pueden apoyar, podrás huir más rápido y de formas más seguras. Si no te pueden apoyar, no podrás huir o lo tendrás que hacer, en muchas ocasiones,  arriesgando la vida.

+ GÉNERO

Cuando la situación es incierta o los recursos no son suficientes, suele ser el padre de familia el que se adelanta para encontrar asilo en otro país para la familia. Asimismo, los hombres solteros se aventuran más fácilmente a la ruta migratoria ya que es menos peligroso para ellos. Por el contrario, las mujeres solteras que se lanzan al exilio tienen altas probabilidades de sufrir violaciones y otras formas de violencia sexual.

+ IDEOLOGÍA POLÍTICA

En el contexto de un conflicto armado claramente desequilibrado o de un gobierno opresor sobre los opositores, cuanto más radicalmente opuestos sean tus ideales políticos, mayor será la presión a la que te verás sometido/a, incluso cuando no te hayas pronunciado abiertamente sobre ello. Bien sea porque el voto secreto se ponga en tela de juicio, o bien sea por principios y conciencia, la falta de libertad ideológica, de conciencia, de opinión, etc., también juega un papel importante en la decisión de refugiados y migrantes.

+ MINORÍAS RELIGIOSAS Y ÉTNICAS

En situación de tensión política o conflicto, las minorías religiosas y étnicas tienden a sufrir una presión particular, a veces violenta, a veces más sutil, pero igualmente asfixiante. Incluso en muchos lugares con una realidad más estable, las mayorías se suelen beneficiar de los privilegios antes que las minorías. Si la presión es muy fuerte, es muy probable que busques un lugar fuera en el que tu minoría goce de mayor igualdad y justicia social.

+ POSICIONAMIENTO PÚBLICO

Tus posibilidades de huir ante una situación en la que claramente tus ideologías o creencias se oponen a la ideología o creencia dominante aumentan en la medida en la que las hayas hecho públicas. Aunque haya sido en conversaciones con un amigo o vecino, nunca sabes cuando esas conversaciones se pueden volver en tu contra y la de tu familia. Y no hablemos más si, además, has participado en manifestaciones o concentraciones.
Esta dinámica está basada en la experiencia y testimonios de las personas a las que servimos en nuestra iniciativa de ayuda a refugiados y migrantes. No pretende ser 100% objetiva y científicamente probada. Sabemos que, según las circunstancias, existen más variables que no hemos incluido en esta ocasión.

RESULTADOS SEGÚN LA PUNTUACIÓN

+ DE 0 A 4 PUNTOS

Tienes todas las de quedarte.

Con bastante probabilidad, no saldrías de tu país en una situación de guerra, persecución, hambruna o escasez, por una de dos razones:

  1. No te sería necesario ya que, por ejemplo, eres de la mayoría religiosa y étnica y apoyas al partido dominante, además de tener ahorros y/o familiares económicamente solventes y dispuestos a ayudarte. Si este es tu caso, enhorabuena, no tendrás mucho de lo que preocuparte en comparación con el segundo caso y con las personas que se verán forzadas a huir, aunque a nadie le gusta vivir en un lugar donde la paz y los derechos humanos fundamentales brillan por su ausencia. Si se trata de una guerra, hay otro factor a tener en cuenta: no vivir en una zona en conflicto intenso. En ese caso, da igual tu ideología, creencia o poder adquisitivo. Las bombas no llaman puerta por puerta para preguntar.
  2. Las circunstancias te impedirían huir aunque quisieras ya que, por ejemplo, por mucho que tu seguridad y la de tu familia corra peligro por tus posiciones políticas y creencias, ni tu ni tu familia extendida tiene el dinero suficiente para costear el viaje de huida. Si este es tu caso, lamentamos decirte que tu situación sería la menos deseada, viviendo en un lugar donde tu vida corre peligro por la violencia o por la extrema pobreza y falta de oportunidades (o por todas), sin poder aspirar a algo mejor. Soñarías con tener el mínimo dinero para escapar y, en el peor de los casos, puede que no viese más salida que la de venderte a las mafias con fines de explotación (sexual, laboral, etc.).

+ DE 4 A 8 PUNTOS

Tienes todas las de salir

Cuanto más se acerque tu puntuación al número 8, más razones tendrías para huir en busca de un lugar en el que intentar sembrar un futuro más esperanzador, principalmente por las siguientes razones:

  1. Por capacidad adquisitiva: puedes costear el viaje y la supervivencia, al menos para los próximos meses. No obstante, es bastante probable que gastes todos tus ahorros y tengas que tirar de los ahorros de tu familia extendida, la cual esperará que les devuelvas el favor cuando alcances un destino relativamente estable. Es por eso que te urge encontrar una fuente de ingresos lo antes posible, aunque sea mínima, pero… ¡sorpresa! La solicitud de asilo tarda más de lo que debería y te encuentras junto a tu familia malviviendo durante meses y meses en un campo de refugiados donde lo único a lo que aspiras es al traslado a un campo de refugiados en mejores condiciones.
  2. Por necesidad: tu vida y la de los tuyos está en juego. Por muy poco que tengas ahorrado o que tu familia extendida pueda prestarte, te será mejor encontrar la forma de huir. Cuanto menos dinero tengas, más larga y arriesgada será la ruta hacia tu país de destino. Con casi total seguridad, acabarás en un campo de refugiados o en algún complejo de acogida. Incluso en un campo de refugiados, el dinero del que dispongas puede determinar muchas cosas: tener más comida, más ropa, más mantas, más productos de higiene, tener instalación de luz, etc. Sin embargo, otras cosas no las podrás decidir por mucho dinero que traigas, por ejemplo: tener que compartir servicios y duchas con más de cien personas o el reducido espacio en la tienda que te asignen. Si eres hombre soltero, puede que ni siquiera te asignen tienda.

Por supuesto, hubieras deseado no tener que huir y, muy probablemente, no dejarás de mirar al futuro con la esperanza de volver algún día.

Campo de refugiados Lesbos (Grecia)

Por Uli Fischer (GAiN)

Lo que parece el comienzo de un cuento de Las mil y una noches, no es en realidad más que una pesadilla.

Najib* es un joven de 18 años que se presenta ante nosotros todos los días desde que empezamos a trabajar en este lugar concreto del campo de refugiados. Estamos a punto de reconstruir una estructura que se quemó hace unos meses (lo que provocó que unas 80 personas del campamento se quedaran sin vivienda e incluso se perdió una vida). Najib se muestra amable e interesado. Parece que le gusta practicar su inglés para relacionarse con la gente. En un momento de la mañana dice: “Ahora tengo que irme, tengo una cita en la selva” (se refiere a la parte del campamento que no está incluida en el perímetro oficial). Uno de los hombres que vive allí está enseñando inglés a quien quiera aprenderlo. Creo que es mejor aprender a dormir o jugar todo el tiempo”. Y se va.

“¿Puedo ayudarte?”, me pregunta cuando vuelve por la tarde. Durante una pausa me cuenta que lleva tres meses viviendo aquí. Su madre y su padre murieron en Afganistán y él vino junto con su tía y los hijos de ésta. Como a ellos les permitieron trasladarse a Atenas -y a él no-, ahora vive solo y espera conseguir un sello de mejor color en su “Ausweis”, el documento oficial en el cual sellan la resolución de asilo. Por el momento, su color sólo le permite moverse en las proximidades del campamento y, por supuesto, no puede trasladarse a la Grecia continental o incluso más allá.

“Hay muchos Ali Babás en el campamento”, me dice (aquí a los ladrones se les conoce como Ali Babás). Continúa diciendo que una noche, a eso de las 4 de la mañana, cuando estaba profundamente dormido, alguien cortó la pared de plástico de su “casa” y quiso robarle lo poco que tenía: móvil, tarjeta de crédito del gobierno griego y su Ausweis. Luchó contra los ladrones enmascarados, pero uno tenía un cuchillo y le cortó. Ahora veo la larga cicatriz a lo largo de su barbilla que está algo cubierta por una barba de tres días. Las marcas de más de diez puntos de sutura son bien visibles. No quiero ni imaginar lo que podría haber pasado: un poco más abajo y probablemente Najib ya no estaría vivo (como bastantes personas que pierden la vida en aquí). Le digo que me alegro mucho de que esté vivo y de que podamos estar aquí y hablar.

Najib quiere ser médico. Espero que la vida no le robe también este sueño.

Un cuento de ‘Las mil y una noches’ sonaría diferente. Sin embargo, es la historia de Najib. ¿Y para qué sirven los cuentos? Para entretener, para encantar, para cautivar, para pensar, para actuar… ¿Qué estoy haciendo con las historias que escucho? ¿Qué haces tú con las historias que escuchas?

*Nombre cambiado por razones de seguridad