EMERGENCIA UCRANIA

Cientos de miles de personas han huido ya de la guerra en Ucrania. En estos momentos, estamos volcados en asistir a todas las personas y familias refugiadas posible. ¿Te unes?
HAZ UN DONATIVOENVÍA CON AMAZON

RESPONDIENDO JUNTOS

Mientras lees esto, los camiones de GAiN están llegando a Polonia, Rumanía, Moldavia y Hungría cargados de colchones, mantas, ropa, comida, artículos de higiene y otros productos de primera necesidad.

Pero no nos estamos limitando solo al envío de ayuda humanitaria. Por ejemplo, el colaborador local de GAiN en Polonia está atendiendo a cientos de personas refugiadas más allá de la distribución de ayuda y estamos apoyando a la red de iglesias con las que tenemos contacto en Moldavia para afrontar los gastos de acoger a las familias y personas que lo necesiten.

Te necesitamos. Nos necesitan.

INFORME TRIMESTRAL

Lee el informe de nuestra respuesta en los primeros tres meses tras el inicio de la invasión en Ucrania.

“No puedo abandonar el lugar, las personas cuentan con nuestra ayuda. No puedo describir la situación… Necesitamos vuestra ayuda. Todo ayuda para poder sobrevivir. No puedo decir lo que sucederá mañana”

Martina* (nombre cambiado por motivos de seguridad)

ERBIL (Irak)

Su nieta estaba radiante cuando lo explicaba: «El abuelo ya no puede caminar tan bien. Por eso quería quedarse en nuestra casa en Irak cuando todos tuvimos que huir. Pero mamá y papá no querían dejarlo solo. Se quedaron con él. Nosotros en cambio caminamos mucho con mis tíos, tías y primos. Dormimos fuera durante dos noches. Entonces un buen hombre nos dejó quedarnos en su campamento. Al principio pensamos que podríamos volver pronto, pero por el momento tenemos que quedarnos aquí. Y de repente mamá, papá y el abuelo estaban con nosotros otra vez. Mamá llora mucho. Estoy tan contenta de que el abuelo lo haya logrado».

La nieta escuchó explosiones y disparos. Los adultos no le contaron el drama de la fuga. Esperaban que los combatientes del ISIS se fueran, pero los encontraron y los amenazaron: «¡Si no se van, les cortaremos la cabeza!» Todo el mundo tenía que correr, incluido el abuelo de 90 años, y el SIS los persiguió con motocicletas y rifles durante mucho tiempo. Habían perdido todo, pero al menos estaban vivos. En algún momento encontraron un taxi que llevó a los que ya no podían caminar los últimos kilómetros a Erbil. Allí se encontraron con sus parientes de nuevo. El misericordioso propietario de un restaurante había vaciado su cobertizo sin más, les dio refugio allí y los cuidó.

Como muchos otros, la familia ha estado esperando la oportunidad de regresar. El cobertizo no es cómodo: el techo está agrietado, hay escorpiones y la familia vive allí con 40 personas en un espacio muy pequeño. ¡Pero ellos viven! GAiN también ha proporcionado a esta familia queroseno para calentarse y cocinar, alimentos, ropa y mantas. Sin embargo, su gran pregunta es: ¿Cómo continuará?

Campo de refugiados de Moria (Lesbos)

Hoy conocí a Z. Vivía en una parte del contenedor donde instalábamos más camas, ya que se mudaban nuevas personas que acababan de llegar. Mi colega y yo estábamos afuera esperando a nuestros otros colegas y se detuvo a hablar con nosotros, preguntando si teníamos algún consejo para una espalda dolorida. Traté de ayudarlo sugiriendo algunos ejercicios que podía hacer, y la conversación fluyó desde allí.

«Había dos cosas que nunca me perdería en Afganistán: el cricket (ver o jugar) y la clase de inglés».

De hecho, su inglés era impecable. 

«Solía traducir para médicos y psicólogos. Vi a algunos hombres en posiciones poderosas, cuya firma podía cambiar el curso de la vida de una persona, derramar lágrimas y mostrar gran temor, ya que admitían ciertas cosas en esas sesiones Tenían que compartir esto para que pudiéramos ayudarles.

Cuando era más joven, tenía curiosidad por las relaciones y la vida. Si mirabas mi historial de Google, encontrarías temas como «cómo ser un buen novio o marido», «cómo saber si le gusto a una chica», y «por qué estoy aquí», «cuál es el significado, la filosofía de la vida». He aprendido que todos somos una sola raza, la raza humana. Y debemos ser buenos y hacer el bien. Nada más importa».

En un día tan lleno de impresiones y emociones, de luchas con la comunicación y de barreras lingüísticas y culturales, aquí hubo un momento para conectar con otra persona. Y sí, una de las primeras cosas que dijo cuando lo conocí fue, «No puedo esperar a salir de aquí», pero honestamente, ¿quién no lo haría?