ATRAPADOS EN LA MISERIA.

En la isla de Lesbos (Grecia), más de 12.000 personas refugiadas esperan salir de una vida de condiciones inhumanas, pero su futuro es más incierto que nunca ahora que Moria ha quedado destruido por un devastador incendio.

ARDE MORIA

Miles de personas refugiadas siguen durmiendo al raso en Lesbos y con muchas dificultades para conseguir comida y artículos de primera necesidad.
A pesar de que ya está listo el campamento preparado por el ejército, este solo puede acoger a menos de la mitad del total y muchos se niegan a ir por miedo a que se convierta en una segunda versión de Moria. Nuestro colaborador EuroRelief ha retomados sus actividades esenciales en el nuevo asentamiento. Desde GAiN, además de apoyar la labor de EuroRelief, estamos enviando ayuda humanitaria de primera necesidad. ¿Te sumas?

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PORTADORAS DE BUENAS NOTICIAS

No es frecuente, pero cuando trabajamos en el campo de refugiados de Lesbos, atendiendo a las miles de familias que viven ahí, en ocasiones somos portadoras de buenas noticias”. 

Campo de refugiados de Moria (Lesbos)

No es frecuente, pero en ocasiones somos portadoras de buenas noticias, como cuando comunicamos a un matrimonio y sus cuatro hijos que podrían salir de su tienda en medio del bosque e instalarse en una caseta prefabricada dentro del campo de refugiados.

Nos atendió la madre, que sujetaba en sus brazos su bebé de solo 6 meses de edad. Les enseñamos su nuevo “hogar”, un espacio de 4 metros cuadrados separado por paneles de los espacios donde vivían otras tres familias. Parecían contentos, ya que es mejor que una tienda de campaña en medio del bosque. 

Todas sus pertenencias cabían en unas pocas bolsas de plástico, ya que habían perdido casi todo en un incendio unas semanas atrás. Los niños estaban satisfechos con el cambio y nos lo agradecieron con una gran sonrisa en sus caras.

Pero también a menudo debemos dar malas noticias, como explicar a una familia que tendrán que compartir el espacio dentro de su tienda de campaña con otra familia más, para la que debían intentar hacer espacio. 

Cuando caminamos entre las distintas tiendas dentro del campo de refugiados de Moria, las personas que ahí habitan nos suelen ver como portadoras de noticias. A veces buenas, pero a menudo malas. 

Miembro del equipo de GAiN en el terreno.

HUYENDO DE LA PERSECUCIÓN

Nabil y su familia son cristianos afganos que tuvieron que huir de su país y terminaron en el campo de refugiados en Lesbos. Nos contó su historia de luchas y esperanza.

Campo de refugiados de Moria (Lesbos)

Caminando con Nabil (el nombre ha sido cambiado) por el campo de refugiados, compartió su historia conmigo. Una historia que me conmovió profundamente.

Nabil tiene 31 años. Como la mayoría de las personas en el campo de refugiados en este momento, él y su familia son afganos. Su familia está formada por dos hermanas, un hermano, sus padres y él. Su padre tuvo recientemente un derrame cerebral y su hermana nunca se recuperó del todo de la tuberculosis porque no pudo terminar su tratamiento.

Antes de tener que huir, Nabil trabajó durante 13 años como traductor para el ejército de los Estados Unidos. Antes de eso trabajó con la ONU. Sus hermanas y su hermano trabajaron para otras grandes ONGs. 

De repente bajó el volumen de su voz: “Sabes que yo también soy cristiano. ¡Toda mi familia es cristiana!” No podía creerlo.

Él y su familia tenían una buena vida en Afganistán, aunque con sus dificultades, especialmente por ser cristianos.

Un día la hermana de Nabil fue secuestrada. La familia era “demasiado cristiana”, demasiado involucrada con ONGs occidentales, no lo suficientemente musulmana. Fue un rescate muy alto el que tuvieron que pagar, pero su hermana fue liberada y está viva. Ese fue el punto en el que decidieron que tenían que dejar el país. Así que lo hicieron.

Durante dos meses y medio han estado en Moria ahora. Primero en el bosque anexo (al que llaman “la jungla”)’ hasta que su tienda estuvo en la desafortunada posición de estar en medio de una pelea a pedradas. La dimensión de esa pelea fue tan grande que incluso llegó a salir en las noticias. El resultado fue una tienda agujereada y por eso Nabil fue a pedir una mejor ubicación dentro del campamento. Y la consiguieron. 

Recientemente los seis recibieron oficialmente su estatus de refugiados. Hoy recibieron sus pasajes para salir de la isla. Al menos la mitad de ellos.

“Sabes que la vida en el campamento no es fácil. No hay mucho que hacer y siempre hay peleas. Justo esta mañana tuvimos una pelea a nuestro nivel: Dos tipos peleando por meterse en la ducha”. Y luego hace una pausa y sonríe. “¿Pero sabes qué? Realmente tengo esperanza. Todas las mañanas voy a los olivares, me pongo los auriculares, escucho música de adoración y oro. Dios es bueno. Tengo esperanza”.

VUESTRA AYUDA EN IMÁGENES

ESTAS PERSONAS YA SE HAN SUBIDO AL BARCO, ¿Y TÚ?

Saber que hay una organización cercana que está ayudando de manera práctica allí, a la que puedo ayudar con mis recursos económicos, me hace ver que sí podemos hacer algo más que abrumarnos ante una situación así.

Sara Pérez,
donante

Al momento de formar parte de la ayuda es como que sales de tu mundo, de tu comodidad… Cuando formas parte del servicio a los demás, te das cuenta de que estás hecho para algo más que vivir para ti.

Vinicio Beltrán,
voluntario en el almacén

Jamás se me había pasado por la cabeza que algo tan básico como la higiene personal no estuviera al alcance de todos… Me sorprendió mucho cómo la gente se implicó en la campaña.

Becky Austin,
coordinadora de punto de recogida